Cedrid habia bajado un momento la guardia, porque creyó que todo habia acabado… pero estaba equivocado y solo logro advertir el ataque cuando sintió como la aguja se clavaba en su pata.
Jamás espero que en su última jugada su primo volviera a tomar su forma humana y pegado a su cuerpo con una cinta tenía una jeringa con un líquido de color morado en su interior, la cual clavo en su pata delantera izquierda e hizo que todo el contenido se vertiera en su interior.
- Muérete imbécil – escuchó que