Manuel se encontraba furioso, odiaba sentir como era vigilado por un grupo de lobos… los odiaba y lo malo es que estaba solo porque nadie le ayudaría, ya que esos malditos eran los que dominaban la sociedad.
- Malditos lobos… - susurró en esos momentos, sintiendo que se congelaba porque ya empezaba a hacer algo de frio y estaba afuera en la calle sin un suéter.
Lo peor de todo es que aún no habia podido encontrar a su hija.
Para colmo los secuaces de Adrián lo vigilaban las 24 horas… por lo