―Vamos, no huyas, mimada. ―Vidar tiró de su mujer. ―Hoy nada ni nadie te salvará. ―Eir enarcó una ceja. ―Apolo llegó muy temprano para irse con los niños y Jessi, así que estamos solo nosotros.
―¿De verdad hiciste que nuestros amigos se fueran con los niños? ―Trató de apartarlo, pero su esposo no estaba dispuesto. ―Hoy es su cumpleaños, Jessi debería estar aquí ayudándome. ―Vidar le mordió el cuello.
―Sabes que tienes ayuda de sobra, mi madre está aquí. ―Eir rio, su marido está desnudándola c