―Lo sé, pero hay veces que eres tan igual a él que me da miedo. ―Se sentó sobre sus piernas. ―¿Hacemos bien en cuidar de ella, cierto? ―Lo miró a los ojos. ―¿Estamos haciendo lo correcto para que nuestro hijo se acostumbre a todo, verdad? ―Vidar amó la reacción de su mujer.
―Estamos haciendo lo correcto, mimada, lo sabes bien. ―Eir aspiró el olor de su marido.
―Te ves demasiado sexy con el cabello suelto. ―Le reclamó. ―Todo tú eres tan sexy que muero de celos siempre que estamos en público. ―V