―Bueno, nada como un desayuno lleno de veneno para empezar el día. ―Jessi suspiró profundamente antes de encajarle el diente a las tostadas.
―Mucho cuidado con esa palabra, plebeya. ―La miró. ―Puede traerte muchos problemas. ―Jessi la miró con una sonrisa en los labios.
―Nadie mejor que tú para saber eso, ¿Cierto? ―Savanna apretó los puños, ¿Por qué tiene que vivir una asquerosa humana en su castillo? ¿Acaso el imbécil de su marido había quedado loco? Sin duda esa mojigata que tiene por hija l