Eir abrió los ojos en cuanto escuchó la voz de su amiga, es difícil ignorarla por el tono tan alto que tiene. Al verla entrar a la habitación suspiró, todos se esfuerzan por hacerla feliz, están ahí para ella y de alguna manera le dan esas energías que necesita.
―¡Buenos días, esposa! ―Abrió las cortinas para que entrara el sol. ―Hoy te espera un mega desayuno delicioso hecho por Dafne, ¡Te va a encantar! ―Se tiró a la cama. ―Esa chef de mi futuro esposo es demasiado buena. ―Empezó a acariciar