―Buenos días… ―Esa voz, ese tono mimoso y más el olor de la mujer que se sentó en su cama lo hizo sonreír. ―Vamos, debes desayunar. ―Ariana dejó la bandeja a un lado. ―Después de una noche como la que pasamos hay que alimentarnos bien. ―Ambos rieron al recordar lo bien que se lo pasaron.
―Vaya, mi futura esposa sí que sabe cómo atender a su alfa. ―Ariana se sonrojó como siempre, llevan ya una semana relacionándose y ella se siente en un sueño. ―Hoy llegaré tarde, así que es mejor que te vayas