―¿Por qué hablaría yo con una mujer que no me interesa? ―Dolor, eso sintió Eir con sus palabras. ―Vuelve a largarte de mi vida como lo hiciste antes, me harías un gran favor.
―Vidar… ―Lo llamó conteniendo sus lágrimas. ―Tengo algo que decirte, yo…
―No me interesa. ―La cortó siguiendo su camino. ―Lárgate de mi piso o te sacaré con policías. ―Las lágrimas rodaron las mejillas de Eir, ¿Por qué no le permite decirle nada? ¿Por qué no puede él por lo menos darle una última mirada?
―Señorita. ―Ánge