Furioso, siguió su camino, él aceleró a fondo y se alejó del lugar, él no siente celos, eso se lo negó por completo, él solo está reaccionando a la verdad, esos dos han de tener una relación desde ya hace un tiempo y él de imbécil ahí.
―Madre. ―La saludó al escuchar su voz. ―¿Está Ariana en la manada? ―La mujer descolocada, pero feliz por la pregunta de su hijo, asintió una y otra vez, aunque no fuera cierto.
―Ella jamás ha dejado de venir cariño, está aquí conmigo.
―Bien, dile que me espere,