—No lo hagas. —La loba y Ariana miraron a la mujer lastimada. —Hay más como ustedes, ellos los mantienen cautivos, él prometió salvarlos en cuánto lograra salvarlas a ustedes. —Philips retrocedió un poco.
—Lo siento. —Dijo lleno de arrepentimientos. —Lamento esto, lo hice mal y... —El gruñido de la loba lo hizo callar.
—No te mereces nada. —Jessi trató de respirar hondo. —Realmente no hay nada que puedas hacer para redimir tus acciones, ya que el ayudarnos solo está solucionando lo que has prov