77 - Planes.
Al entrar en la habitación, cerré la puerta detrás de nosotros y, en ese momento, toda la formalidad del día se desvaneció. Estábamos solos, dos almas unidas por el destino. Nos miramos, y en sus ojos vi el reflejo de mi propio deseo y amor. Nos acercamos, y nuestras caricias fueron el preludio de una noche de pasión y conexión profunda.
Hicimos el amor con una intensidad que solo podía venir de un amor verdadero y eterno. Cada toque, cada beso, era una reafirmación de nuestro compromiso y de l