67 - Pensé que no vendrías, Dani.
La sangre me hervía y lo único que deseaba tanto en este preciso momento era volarle la cabeza con un solo disparo, pero en el fondo sabía que no era lo correcto.
— Dani, debes calmarte — susurró Saúl detrás de mí.
— Si yo fuera ella, ya hubiese presionado el gatillo. — Estoy segura que Saúl le dio una mirada de advertencia —. ¡¿Qué?! Habló de su madre. No puedes ser tan cobarde y hablar de alguien que no puede defenderse.
— Dale pequeña, presiona el gatillo — dijo —. Sé que no te atreverás por