Nunca había visto nada más hermoso que el paisaje que nos rodeaba en la mansión de Damon en Alaska. Era una mezcla de majestuosas montañas, ríos cristalinos y muchos árboles. La casa en sí era deslumbrante, grande, con muchas ventanas que ofrecían una vista increíble del exterior. Todo era tan perfecto, tan bien cuidado, y la presencia de Damon lo hacía aún más especial.
En uno de los días, Damon organizó un paseo en barco para ver las ballenas. Nunca había estado en un barco tan grande y