Capítulo 33. La reconciliación de dos hermanas
―Señora Bianca, una señorita la busca en la puerta, dice que se llama Gia y es su hermana ―anunció una de las doncellas de la casa.
Bianca levantó la cabeza del boceto que estaba dibujando con el asombro reflejado en la cara. De inmediato corrió escalera abajo hasta el salón donde su hermana se paseaba nerviosa.
―Gia ―dijo Bianca mirando a su hermana con anhelo, pero sin atreverse a acercarse para abrazarla.
―Yo... vine a disculparme por cómo te traté el otro día, tenías razón en todo.
Los ojos