Capítulo 32. La Furia de Dante
La mirada de Dante era de rabia cuando regresó a su mesa. Antes de hablar con Bianca había discutido con Ofelia porque su esposa no quería que fuera a hablar con su hija y en ese momento sabía la razón
―Nos vamos ―ordenó Dante sin llegar a sentarse.
―La gala aún no ha terminado, Gia tiene derecho a divertirse un poco ―respondió su esposa.
―Gia, nos vamos, si Ofelia quiere quedarse es su problema.
Gia se levantó de inmediato, cuando su padre estaba furioso infundía miedo, aunque nunca le hubiese