Damien había estado recorriendo los alrededores de la zona, amparado bajo la oscuridad de la noche y guiándose por el instinto animal que la luna llena le otorgaba. Se desplazó con agilidad por los árboles, como si conociese el terreno a la perfección. Estaba en su forma de bestia, su mera presencia ahuyentaba incluso al depredador más grande que estuviese por la zona.
El lobo de cabello blanco corría sintiendo el viento rozar su piel, y saboreando la libertad que eso le producía. Llevaba ya ca