Escuchar las palabras de Mía detrás de él fue como si le hubiesen arrancado el corazón de un solo tajo. Sus ojos denotaban una decepción tan profunda y un dolor tan intenso que incluso pudo sentir parte de lo que ella estaba experimentando en ese momento.
La chica dio un paso hacia atrás, su labio temblaba y deseaba echarse a llorar ahí mismo, pero se contuvo. Dereck se dio cuenta de que no iba a ser sencillo explicarle el por qué le había dicho a Ginger que no podía continuar con el embarazo.