Capítulo 43. Lo que quiero
Leonid se quedó en silencio, estaba sorprendido y no se sentía seguro de qué decir.
«Al parecer nuestra racha de meter la pata no termina, ambos somos par de tontos, tal para cual, nos quedaremos solos con una camada de gatos, sin manada ni Luna»
Akron andaba en plan dramático y pues Leonid empezaba a ver que era algo en lo que ponía empeño su lobo, al menos lo dijo solo para él.
Aisha se sintió rechazada y quiso levantarse, entonces pegó la cabeza del techo de la pequeña cueva.
— ¡