Capítulo 44. Criatura única
Aisha no sabía qué decir.
¿Dar su aprobación?
¿Responder que sus labios aún no tenían nada que les negara sentir como cualquier mujer?
¿O debía decirle que se moría porque él la besara?
¿Quizás solo debía decirle sí?
La mente de Aisha era un torbellino, pero Leonid no tenía prisa, seguía observándola con ojos de deseo y Aisha no era capaz de decir absolutamente nada.
Ella podía sentir los latidos rápidos de Leonid, sentía el calor que emanaba de él y no por primera ve