Observé con disimulo a mi luna mientras se sumerge en el agua. Su larga cabellera y la extraña cobertura de trapos que cubre su cuerpo se empaparon. Mis labios se humedecieron al pasar la lengua por ellos. Aunque mantengo una distancia prudente para no incomodarla, mi vista es aguda. Puedo ver cómo la tela se adhere a su piel, realzando sus senos, ahora más grandes y redondos. Una descarga de placer y dolor recorrió mi virilidad, anhelando sumergirse en las profundidades de mi luna.
Intento dis