Capítulo 56
Ella rio bajito, pasando la punta de los dedos por el pecho de él.
— Todo bien, señor cansado… — murmuró con una sonrisa traviesa—. Prometo no exigir demasiado hoy.
Leon tomó su mano y besó suavemente sus dedos.
— Creo que es mejor que no prometas lo que no vas a cumplir — dijo en tono juguetón.
Ísis se acurrucó a su lado, apoyando la cabeza en su hombro. El sonido del mar y la brisa que entraba por la ventana dejaban el cuarto con un aire sereno. Sonrió y cerró los ojos.
— Entonces