Capítulo 57
Los días siguientes transcurrieron tranquilos en la mansión. Leon y Caio volvieron a la rutina de trabajo, compartiendo las responsabilidades en la empresa. Poco a poco, la agitación de las últimas semanas parecía disiparse, y el aire volvía a la normalidad, ese tipo de calma que Leon siempre quiso darle a su esposa.
Ísis, por su parte, prefería pasar los días en casa. Ella y Rosie, casi todas las mañanas, pasaban horas en el atelier.
— Está quedando precioso — elogió Rosie, incliná