Ella permaneció en silencio solo unos segundos después de que el mutismo de él se extendiera por la habitación. Con una parsimonia que dolió más que cualquier reproche, Victoria apartó las manos de la mesa y se dispuso a abandonar el lugar.
—Victoria...
La voz de Daniel, cargada de una inusual urgencia, la alcanzó justo cuando ella se había puesto de pie por completo.
Victoria se detuvo apenas un instante. Giró el rostro lo suficiente para verlo, permitiendo que la luz de las lámparas deline