La fiesta terminó mucho más tarde de lo que Victoria había imaginado en un principio. Entre las rebanadas de pastel, los últimos regalos, la interminable sesión de fotografías y un desafortunado juego de mesa que incluía rondas de alcohol, había acumulado definitivamente más derrotas de las que estaba dispuesta a admitir públicamente ante el círculo de Valemont. Y para su desgracia, cada una de esas derrotas había venido acompañada de una bebida directa.
Por esa precisa razón, cuando el impon