Daniel terminó su café con un movimiento pausado y se puso de pie, ajustándose los puños de la camisa negra.
—Tengo que ir a la oficina —anunció, rompiendo la breve quietud que había quedado tras la partida de Isabel.
Victoria levantó la vista de su plato, sopesando sus propias opciones para el resto del día.
—¿Puedes dejarme en el departamento? —le preguntó, manteniendo una nota casual en la voz.
Daniel tomó el teléfono celular que había dejado sobre la mesa y lo guardó en el bolsillo