Daniel seguía apoyado sobre el borde del escritorio mientras deslizaba algunos documentos confidenciales frente a Victoria, permitiendo que las hojas impresas rompieran la cercanía física, pero no la tensión que flotaba entre ambos.
—Maison Éclipse controla una red privada de clubes y servicios de lujo en Europa —explicó él, su tono recuperando la precisión ejecutiva—. No aceptan clientes comunes. Ni siquiera publicidad.
Victoria levantó apenas las cejas, intrigada, mientras revisaba las pr