La celebración finalmente terminó cerca de la medianoche. Las últimas despedidas resonaban todavía en la planta baja de la mansión mientras Adele y Mónica se encargaban de despedir a los invitados restantes con la elegancia impecable de siempre. Mientras tanto, los recién casados subían en silencio hacia la habitación que ahora compartían oficialmente como esposos.
El cansancio de toda la noche parecía pegado a sus cuerpos, pero no era solo agotamiento físico; era el peso de las verdades no d