[FRANCESCO]
Monaco
El amanecer tiene un sabor metálico, como si la luz arrastrara los restos de una noche que no se fue del todo. El mar se abre frente a mí, inmóvil, casi cruel en su perfección. Desde el ventanal del departamento puedo ver los yates balanceándose en el puerto, el lujo anestesiado que siempre me rodea y que ahora me resulta insoportable.
El teléfono vibra sin descanso desde hace días. Correos, comunicados, advertencias. La escudería me exige silencio, mesura, una disculpa públi