101. NUESTRO
[SOFÍA]
La habitación está apenas iluminada por la luz de la luna que se filtra entre las cortinas. Francesco y yo estamos recostados en la cama, yo apoyada contra su pecho, y él rodeándome con los brazos como si quisiera protegerme de todo. Siento cada latido suyo, cada respiración que se sincroniza con la mía, y me hace sonreír sin darme cuenta.
—Sofía… —susurra, con esa voz grave que siempre me hace estremecer—. Tenemos que hablar de nuestra boda. De cómo vamos a hacer para mantenerlo todo e