Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA RODRÍGUEZ
—¡No te arrepentirás, «grandulón»! —exclamó Yolanda dándole unas palmadas en el brazo.
—Se quedarán si es necesario, pero no permitiré que vivan aquí —advirtió Gabriel desconfiado.
—¡Oye! ¡No seas envidioso! —exclamó Yola apretando el brazo de Gabriel con sorpresa—. Qué macizo… ¿De casualidad no tienes un hermano menos







