Mundo ficciónIniciar sesiónGABRIEL SILVA
Me acerqué sin poder ocultar mi sonrisa y la tomé en brazos. En cuanto rodeó mi cuello no pude evitar acercar mi nariz al suyo e inhalar su aroma. Era un idilio para mí, su perfume y sus hormonas me enloquecían, su esencia de mujer era adictiva.
La llevé hasta su asiento y entonces desayunamos todos juntos. Isabella ayudaba a Sara, quien







