Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA RODRÍGUEZ
Escuché el golpe sordo de la palma de mi representante chocando con su frente, reprochando en silencio la confesión que sepultaría mi carrera, pero también sentí la mano de Gabriel sobre la mía, reconfortándome. Cuando volteé hacia él, pude sonreír sin agobiarme por el peso de la culpa en mi pecho. Esto era lo que quería y ya no me impo







