GABRIEL SILVA
—¡¿Cómo que no lo sabes?! —exclamó Daniel furioso.
—Ella no quiere que la encuentres… A nadie le dijo a dónde iba. ¿Así o más obvio cuanto te aborrece?
—La encontraré… Esto no se quedará así. —Me soltó, dejándome caer en el piso y encaminándose hacia la salida del hospital.
—Déjala en paz… —Me sacudí el polvo y lo alcancé—. No has demostrado estar seguro de tus sentimientos por ella. Le diste la espalda en el bosque, ¿qué esperabas? ¡Ya no la jodas más!
—Tú también has comet