GABRIEL SILVA
—¿La adoptó? ¡Pues no le quedaba de otra! ¡Abandonaste a tu hermana con ellos después de obtener el dinero! —grité furioso. No había manera de que se pudiera defender ante sus actos.
—Esteban me quitó el dinero y no tuve como pagarles… Me confié al saber que no serían capaces de matarla. Sinceramente creí que la regresarían a mis padres, pero… la dieron por muerta. Incluso yo pensé que en verdad la habían matado, sin embargo, no podía presentarme a la policía y decir que conocía