Alana.
ADIOS.
Farid parecía algo furioso, él me estaba mirando como si buscara una explicación a esta humillación, y yo ya me estaba rompiendo por dentro.
—Alana… —él susurró bajo, pero inmediatamente el rey intervino.
—¿Acaso estás diciendo que rechazas al príncipe de Angkor? —Y me giré para mirarlo con mucho odio sin poder ocultar dos lágrimas que salieron de mis ojos, pero que inmediatamente limpié.
Él estaba haciendo su mejor representación.
—No puedo aceptar… —dije de nuevo mirando a Farid