Lorenzo
Camino distraído hacia el restaurante, al entrar todos reparan en mi, claro que yo también lo haría ya que soy por demás un galán de metro ochenta y casi noventa con un atractivo magnético y para colmo: rico. Sonrío a todas las féminas que se encuentran embobadas por mi porte aristocrático, pero solo una ocupa mis pensamientos.
Liliana Margarita.
No me cabe en la cabeza que aun sabiendo de que le soy irresistible, no haya caído a mis pies como las demás. Ella es bellísima también y la q