Lorenzo
—¡Quieta! —esta asustada y trata de defenderse.
¡Maldita sea, lo que me faltaba!
Creo que allá arriba, alguien no me quiere para nada. Manotea de nuevo, mantiene los ojos cerrados quedándose dentro del flashback que supongo le trajo a la mente, mi cercanía.
—¡Déjame por favor! —pelea, golpea.
—Liliana, Liliana mírame por favor —bajo el tono, me siento irritado y mi voz es un reflejo de ello, siempre aun cuando no quiera gritar —. Estás a salvo, estoy aquí y estas a salvo —pego su cuerpo