Lorenzo
Marcela cuelga el teléfono y la línea queda en silencio. Sus palabras revolotean en mi cabeza, pero no tengo ni la menor idea de a lo que se refiere y por consiguiente no se como abordar a Liliana al respecto. Necesito averiguar de que se trata, pero en este momento debo irme al resort porque el almuerzo ya debe estar en camino y los empleados pueden hablar de que no me encuentro presente.
Esta mierda me está pasando factura.
Estar escondido no es lo mío, pero María de los Ángeles merec