Lorenzo
Apuro el trago que me estoy tomando y que, se perfectamente no debí pedir en la barra al aire libre que se encuentra en el centro de la villa estilo resort donde nos encontramos, pero tan solo de ver a Liliana: su piel lechosa, esos labios llenos y jugosos, me estallan los recuerdos en la mente y en otras partes de mi cuerpo.
No puedo.
La sensación es casi insoportable.
—Este es cortesía de una admiradora, patrón —veo el vaso con el líquido ambarino mientras las palabras del hombre que