Alexander.-
Cada vez faltaban menos días para unirme a Antonella, comenzaba a ponerme nervioso lo que me causaba un furia que me hacía querer romperle el cuello a alguien.
Eso es lo único que recuerdo hasta ahora, esa sensación de rabia en mi interior como si el odio fuera mi motor de vida. Cierro mis ojos y relajo mis manos empuñadas llenas de cicatrices debido al intenso entrenamiento al que me sigue sometiendo Enzo Ferreti.
Y es entonces cuando aparece en mi mente la mujer de la foto. Sol