Olivia.-
Salgo de mi oficina bajo la atenta mirada de mi asistente.
— ¿Todo bien, Livi? – me detengo y muerdo mi labio para no soltar el llanto que tengo acumulado.
— Sí, no interrumpas nada de lo que esté pasando allí, por favor –Tony mira la enorme puerta de madera y luego a mí confundida. Pero es claro que no me quedaré para escuchar lo que pase allí adentro.
— ¡No! Espera, Olivia ¿vas a dejar a tu esposo con esa mujer? ¿Acaso no viste como vino vestida? Yo que tú…
— Esto es algo que Damiá