Tom.-
El gimoteo de la vieja quejándose era música para mis oídos, me fascinaba verla sufrir, torturarla resultó ser mejor quita estrés que un masaje.
Vi su piel arrugada llena de moretones viejos, algunos más recientes además de las pequeñas gotas de sangre que brotaban de las heridas hechas con alfileres.
— Ya, ya, por hoy te dejaré tranquila, porque tengo que poner en su sitio a la puta de Brandy ¡Ay por dios! ¿Qué es ese olor?
Me alejo de inmediato tapándome la nariz, con el estómago rev