Culpa

Alexander.-

Habían pasado algunos días desde esa mañana en la habitación con Antonella. Por suerte ha estado muy ocupada con los preparativos de la boda.

Ahora el peso del anillo de oro en mi dedo anular se sentía como un grillete de plomo.

Pero este era parte de la marca que me identificaba como el heredero de un imperio construido sobre huesos y silencio.

Mis nudillos estaban pelados, la carne viva protestando por las diez horas de entrenamiento de combate que Enzo me había impuesto.

— N
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP