VICTOR
Los dos nos subimos al coche y salimos del aparcamiento. No habíamos hablado mucho después de lo que me dijo dentro del almacén.
Era la tercera vez que lo veía en persona en los seis años que llevaba sabiendo de su existencia.
Siempre decía que no estaba preparado para conocerme.
Nicholas se sentó en el asiento del copiloto, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada. No había dicho ni una palabra desde que nos subimos al coche.
Lo miré de reojo, tratando de leer su expresión, per