ISABELLE
El sol de la mañana brillaba a través de la ventana, proyectando un suave resplandor sobre el tocador donde estaba sentada.
Mis manos temblaban ligeramente mientras alcanzaba la taza de café que Joey me había preparado antes.
Di un sorbo lento, dejando que el calor me calmara.
Habían pasado seis meses desde que di a luz a Leoanard Montero.
Y estaba a punto de ser el día más feliz de mi vida.
Hoy era el día.
Por fin me casaba con Jake.
La idea me llenó de emoción.
Era todo lo que había estado esperando.
Me parecía un sueño...
Joey estaba en la esquina de la habitación, en mi cama, meciendo suavemente a Leonard en sus brazos. Nuestro hijo tenía ahora seis meses, y sus diminutos dedos agarraban el aire mientras gorjeaba suavemente. No pude evitar sonreír al verlo. Era perfecto, un pedacito de Jake y de mí envuelto en un paquete de alegría.
Pero mientras lo observaba, mi mente comenzó a divagar, volviendo al viaje que me había traído hasta aquí.
No había sido fácil.
Recordé c