JAKE
Fueron unas semanas después de descubrir que Sophia tenía un hijo de Víctor.
Aunque era difícil de creer, tuve que aceptar que había sucedido.
Y que mientras yo pensaba que estaba enamorado.
El hombre al que una vez llamé padre y mi prometida estaban ocupados jugando un juego peligroso.
Él merecía saber la verdad.
No podía huir de ella por mucho que lo intentara.
Arranqué el coche después de despedirme de Isabelle y salí a la calle.
Mis ojos se posaron en el reloj del salpicadero.
Eran las 11:07 de la mañana y ya había pasado la hora de visita.
Pero eso no importaba.
Iba a ver a Víctor Montero y él no iba a ir a ninguna parte, así que podía tomarme mi tiempo.
Estaba justo donde debía estar, encerrado en una celda.
Aunque había intentado enmendar sus errores.
Había hecho tantas cosas malas que el karma tenía que alcanzarlo.
No podía huir de lo que había hecho.
Conduje por el barrio, con la mente volviendo al día en la oficina en que Sophia finalmente admitió que no era mi hija.
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