Capítulo 60 —La Diplomacia del Cortejo
La seguridad en la sede de los Adler en Nueva Jersey no era una cuestión de modales, sino de soberanía. Christian Roger lo entendió en cuanto su coche cruzó el primer anillo perimetral. No importaba la supuesta alianza; en ese edificio se gestionaba el poder real, y nadie pasaba sin ser filtrado por la maquinaria de guerra de los Adler. Los hombres en el vestíbulo, de mirada fija y manos pesadas, lo recibieron con una cortesía gélida. El registro fue exhaus