Capítulo 133 —Jodidamente hermosa
Alessia soltó una pequeña risa rota, un sonido histérico que se ahogó en un nuevo sollozo. Se apoyó con delicadeza en el borde del colchón, ocultando el rostro en el hueco del cuello de Enrico, respirando su olor a piel y a hospital, el único olor que le devolvía la cordura.
—Le hice pagar, Enrico —murmuró ella, y el tono de su voz recuperó por un segundo esa fijeza oscura, desquiciada, de la carnicería en Sussex—. Christian... le abrí el vientre con el cuchillo