Capítulo 127 — El Cabo Suelto
Se llamaba Alan Vance. Tenía un negocio legítimo de blindaje de vehículos médicos y una propensión nefasta a aceptar dinero en efectivo sin hacer preguntas. Su rostro, era un mapa de sudor, grasa y sangre que le brotaba de una ceja partida. El pecho subiendo y bajando bajo una camisa de lino que se le pegaba al cuerpo por la humedad del miedo.
A dos metros de él, Dominic Russo se limpiaba los nudillos con un pañuelo de tela blanca, con una parsimonia que resultaba m