Capítulo 121 —El vapor y el silencio
Christian dejó el conjunto sobre el borde de la cama y dio un paso atrás, observándola con esa fijeza calculadora que a ella le revolvía el estómago.
—Te traje otra muda de ropa limpia, mi amor —dijo, señalando el suéter gris y el pantalón de lana—. Tómate tu tiempo en el baño. Te hará bien para despejarte. Llevas tres días muy tensa y casi no has salido de ésta habitación. Estaré abajo esperando para que cenemos juntos. No tardes, Alessia.
Ella no lo miró. S